martes, 1 de septiembre de 2009

UN DÍA EN EL CAMPO

A pesar de la contaminación, del ruido, de la excesiva presencia de gente… me gustan las ciudades. Me gusta caminar por las calles y descubrir las fachadas de los edificios, ver los sugerentes escaparates de las pastelerías, escuchar a algún músico espontáneo o un piano en medio de un parque, entrar en una galería de arte y mirar durante un rato.

Comer churros con chocolate caliente en invierno, disfrutar de una charla frente a un café, guarecerse en un oscuro portal cuando la lluvia te sorprende y aprovechar el momento para un abrazo o un beso o…

Ir al teatro y al cine, sentarse en un banco y escuchar el sonido relajante de los barcos al ser mecidos por el viento… entrar en una librería y comprar algún libro después de hojear aquí y allá más tiempo del que se pensaba… visitar una exposición que se descubre por casualidad o entrar en un museo porque pasabas por allí y coincide con el día de puertas abiertas…

Descubrir una y otra vez la zona vieja y pasear por sus estrechas calles adoquinadas, tenuemente iluminadas, hasta llegar a la frontera en la que regresas al presente…

A veces unos amigos o un familiar… me invitan a sus casas en el campo o en algún pueblo pequeño.

La naturaleza es hermosa: su silencio interrumpido por el sonido de los insectos y de los árboles cuyas ramas van a un lado y a otro como si quisieran hipnotizarte, el hermoso cielo nocturno en el que las estrellas son absolutas protagonistas en ausencia de luz artificial… un perro que ladra… un rebaño de ovejas… prados verdes recién segados que desprenden un agradable olor… arroyos de agua cristalina…

Paso el día en el campo, disfruto de su especial encanto pero después regreso a mi ciudad; ahí es donde vivo, donde me gusta estar.

jueves, 30 de julio de 2009

ALL YOU NEED IS LOVE

¡¡¡¡Ah, el amour!!!! Ese sentimiento que hace que nuestros pies no toquen el suelo cuando caminamos, que nos hace suspirar mientras nuestro rostro esboza una estúpida sonrisa y nuestros ojos se pierden en el infinito pensando en el ser amado. ¡¡¡¡Ah, el ser amado!!!! Nuestro cómplice, nuestro amante-amigo, por el que inventamos un millón de excusas para poder pasar un minuto más, un segundo más a su lado… antes de volver a casa y esperar ansioso a que llegue el día siguiente para volver a verle.

Sí, el amor es estupendo, maravilloso, increíble… aunque, desgraciadamente, no es así para todos.

El concepto de amor es distinto para cada individuo; mientras que unos creemos que es una parte más de nuestras vidas, importante y necesaria aunque no suficiente para garantizarnos una existencia plena y satisfactoria, otros lo convierten en “lo único” y lo anteponen a todo incluso a su propia felicidad, a su dignidad, a su individualidad… como si fueran esclavos, como si perdieran su capacidad de raciocinio… incapaces de entender que pueden renunciar al amor si les hace daño.

Nunca he entendido esa postura de sufrimiento y de aguante en las relaciones de pareja; la pareja es lo único que elegimos libremente, que no nos viene impuesto desde el nacimiento como los padres o los hermanos. Se supone que las parejas están juntas voluntariamente porque existe una conexión psíquica, intelectual y física que las une, una conexión que es recíproca, no unilateral y que en el caso de haber una situación crítica que implique sufrimiento, esfuerzo y sacrificio ambas partes participan en la resolución de dicha situación para volver a tener una relación saludable, bien continuando su vida juntos o bien separados porque una vez que el amor nos sumerge en un estado de dolor constante ya no es ni estupendo, ni increíble, ni maravilloso y no tiene sentido seguir adelante con algo que nos daña tan profundamente.

Aunque algunos opinan que sí o al menos es la conclusión a la que llego cuando a mi alrededor veo a personas a las que valoro, aprecio y quiero sufriendo por algo a lo que llaman amor y que ya nada tiene que ver con ese sentimiento. Les escucho, les consuelo y de vez en cuando pierdo la compostura y grito: ¡¡¡¡Déjalo de una vez!!! Así de simple es la solución, ... dolorosa, dura… pero eficaz y liberadora. Solo es necesario un poco de valor.

Así que venga, da el paso, no esperes… Di: “Puedo”

jueves, 9 de julio de 2009

VIAJAR EN EL TIEMPO


No sé cuántas películas y series se han hecho sobre los viajes en el tiempo. Muchas.

El título de una de ellas da nombre a nuestro foro, “Docemonos”, película distópica que muestra un futuro oscuro e incierto para la humanidad, en el que el protagonista intenta librarse de su destino sin darse cuenta de que cualquier camino que tome le llevará irremediablemente hacia él… o quizás no.

Eso depende de la película; en algunas es imposible cambiar nada, en otras el cambio supone un gran sacrificio y a veces, aunque no sin esfuerzo, simplemente el protagonista moldea el tiempo a su antojo.

En “K-PAX”, Prot aseguraba que el Universo, junto con todo lo que contiene, incluidos los humanos, se repetía una y otra vez de tal forma que siempre se cometerían los mismos aciertos y errores, siendo esto bastante desalentador para aquellos cuyas vidas sean una continua tragedia. James Cole, en “Docemonos”, decía que nada cambiaba y en “Lost” también insisten en que lo hecho, hecho está.

Pero nadie hace caso de esta advertencia, lo cual es completamente comprensible; quién no intentaría cambiar los acontecimientos traumáticos de su pasado aun sabiendo que no serviría de nada, si tuviera a su alcance una máquina del tiempo, una como la de Rod Taylor, en “El Tiempo en sus Manos”, aunque en este caso el protagonista tenía más interés en conocer el futuro.

“Donnie Darko” es la última película que he visto sobre el tiempo; un agujero de gusano, un artefacto, un extraño conejo, un diálogo sobre el sexo de los Pitufos… y al terminar, un buen rato para darle vueltas y sentido a lo que acabo de ver.

viernes, 3 de julio de 2009

THRILLER

Creo que “Billie Jean” fue lo primero que me gustó de Michael Jackson: él bailando sobre un camino de baldosas que se iluminaban a medida que sus pies, vestidos con calcetines claros y brillantes zapatos, las pisaban: “Billie Jean is not my lover...”

Pero lo que más me impactó fue “Thriller”, cuyo video musical se estrenó en la Nochevieja de 1983: mi mente preadolescente nunca había visto nada parecido.

Entonces no podía ir mucho al cine; me había perdido "ET" y "Star Wars", y casi todos los estrenos de ese año y de los anteriores; me conformaba con las películas que emitían en televisión, la mayoría clásicos en blanco y negro de los que disfrutaba pero que poco tenían que ver con el cine que entonces se estaba haciendo.

Así que cuando vi “Thriller” fue increíble; para mí era como una mini-película donde aparecían muertos vivientes purulentos que perseguían a una chica y su novio el cual se convertía en uno de ellos, mientras cantaba y bailaba. Y finalmente cuando todo parecía ser un sueño, cuando ya estaba tranquila, sin los zombis acechando, el bailarín delgaducho miraba a la cámara y nos mostraba sus ojos amarillos mientras escuchábamos una carcajada malévola y el aullido de un lobo. Mi corazón volvió a galopar de nuevo. ¡Ay, qué miedo!

Con eso me quedo de Michael Jacskon, con su música, su estilo...

miércoles, 29 de abril de 2009

LA POULE NÉNETTE

Para conocer a Nénette tienes que coger le petit train touristique des belvédères en Roanne y tienes que ir en Pascua.

El tren te lleva hasta un prado donde la poule Nénette se ha esmerado en esconder una gran cantidad de huevos de chocolate, entre la hierba, aquí y allá, al pie de un árbol… cuando los niños llegan se lanzan a la caza del huevo de pascua. Algunos, seguramente porque ya conocen la costumbre de Nénette, traen una cestita y encuentran los huevos más gordos.

Todos corren de un lado a otro, emocionados, buscando el chocolate hasta que el amigo de Nénette, un señor con sombrero de copa, chaqueta roja y mejillas sonrojadas dice que se término la búsqueda.

No importa si alguien no ha encontrado ningún huevo; Nénette es generosa y tiene reserva de huevos para alegrar a quienes no tuvieron suerte. Pero antes nos deleita con unos truquitos de magia: sabe cómo hacer desaparecer y volver a aparecer, un huevo.

Los niños están contentos; esta gallina es increíble: alta, esbelta, amarilla, suave…; habla el idioma de las gallinas: “poc, pocpocpoc, poc…” pero todos la entienden y sino, esta su amigo, el del sombrero de copa, que traduce sobre la marcha.

Terminada la búsqueda, los trucos de magia, las risas, la diversión… la poule Nénette acompaña a sus invitados hasta el tren; se despiden de ella hasta el año que viene.

lunes, 30 de marzo de 2009

DEXTER: UN ASESINO CON ÉTICA… LA SUYA, CLARO

Dexter es el título de una serie y del personaje que la protagoniza, un médico forense que trabaja para la policía de Miami y que en su tiempo libre se dedica a descuartizar a asesinos, de acuerdo con un código que su padrastro, el único que conocía la verdadera naturaleza de su hijo, intentó inculcarle de tal forma que solo puede matar a aquellos que hayan asesinado a personas inocentes.

La serie muestra la visión que tiene Dexter sobre los humanos, desde la perspectiva de un psicópata, dando lugar a reflexiones muy interesantes sobre las relaciones humanas, la sociedad, la ley… y sobre la forma de encajar en eso sin que nadie se de cuenta de quién es realmente, todo ello tratado de una manera cómica (sobre todo en la primera y segunda temporada) aún cuando la temática de la serie no sea motivo de risa.

Dexter no es un justiciero, no es un héroe que se preocupa por el bienestar de sus semejantes; Dexter disfruta hundiendo el cuchillo en las entrañas de sus víctimas, despedazándolas y con todo el ritual que precede y sigue a la carnicería. Mata por puro placer y no siente ningún respeto por la vida humana.

Pero Dexter nos cae bien e incluso en algunas de las situaciones en las que se encuentra nos podríamos identificar con él y hasta habría quien aplaudiría su “hobbie” de matar a delincuentes asesinos que escapan de la justicia.

Y quizás sea eso lo más interesante y llamativo de la serie, conseguir que un monstruo cuyo código hace que parezca menos aterrador sea visto como cualquier otro ser humano, con sus mismos problemas e inquietudes.