viernes, 12 de agosto de 2011

Vuelo Nocturno

De Antoine de Saint-Exupéry sólo había leído “El Principito”; “Vuelo Nocturno” es otra obra de este interesante escritor-aviador que narra cómo transcurre la vida en una empresa de reparto de correo en Argentina, pionera en los vuelos durante la noche.
Rivière es el jefe y sus reflexiones muestran a un hombre duro y frío, aislado por propia voluntad de sus empleados con el fin de conseguir una empresa eficiente aunque eso suponga poner en peligro la seguridad de sus pilotos, un jefe que medita sobre la vida que ha elegido, sobre su soledad y sobre aquello a lo que ha tenido que renunciar.
Estos son algunos de sus pensamientos:
Se dio cuenta de que poco a poco había aplazado para la vejez, para “cuando tuviera tiempo”, lo que hace agradable la vida de los hombres. Como si realmente un día pudiese tener tiempo, como si al fin de la vida se  ganase esa paz venturosa que uno se imagina. Pero la paz no exista. Tal vez no existe ni siquiera la victoria. No existe la llegada definitiva de todos los correos.

… y solo del misterio se tiene miedo. Es preciso que no haya más misterios. Es preciso que los hombres desciendan a ese pozo oscuro y, al remontarlo, digan que no han encontrado nada.

“Esos hombres –pensaba- que tal vez van a desaparecer habrían podido vivir dichosos”. Veía rostros inclinados en el santuario de oro de las lámparas de la noche. “¿En nombre de qué los ha sacado de ahí?”. ¿En nombre de qué los ha arrancado de la felicidad individual? ¿No es la primera ley precisamente la de defender esa felicidad? Pero él las destroza. Y no obstante un día, fatalmente los santuarios de oro se desvanecen como espejismos. La vejez y la muerte, más despiadadas que él mismo, los destruyen. ¿Tal vez existe alguna cosa más duradera que salvar? ¿Tal vez hay que salvar esa parte del hombre que Rivière trabaja? Si no es así, la acción no se justifica?


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